Si los ingresos de los hogares aumentan, ¿por qué no sus gastos?: Araceli Damián

por Redacción AN Septiembre 11, 2017 5:45 pm

Hay una estrategia deliberada, adoptada como reacción defensiva ante el alza de la pobreza, que afectó la ya de por sí dañada imagen de Peña, dice la articulista.

Con la ENIGH 2016 el INEGI pierde toda credibilidad

Araceli Damián

Como explicamos la semana pasada,1 a raíz de que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) declaró que la información del Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) 2015, de la ENIGH no era comparable con el mismo MCS de los años anteriores, se suscitó una controversia con el Consejo de Evaluación de la Política Social (Coneval), ya que éste se negó a medir la pobreza de 2015 con los nuevos datos.

Es tan absurda la “solución” que dio el INEGI al problema de comparabilidad, que parece inconcebible que el CONEVAL la haya adoptado y con ella medido la pobreza. ¿A cuál de los dos organismos le creemos, al CONEVAL que aceptó que el ingreso promedio trimestral de los hogares asciende a $43,036 pesos, en 2016, según lo estimado con el modelo estadístico que elaboró el INEGI, o a este Instituto que sostiene que dicho ingreso se ubicó en $46,521 pesos de acuerdo con la ENIGH). Los datos han perdido toda validez.

La ENIGH “nueva serie” (ns) presenta serias inconsistencias. Variables que debieron modificarse en proporciones similares al ingreso no lo hicieron así. El cuadro 1 muestra los cambios observados entre 2014 y 2016 de los valores promedio del ingreso, gasto y ahorro trimestral de los hogares. Mientras el ingreso trimestral promedio aumenta 11.04%, el gasto promedio trimestral se redujo levemente (-0.51%). La pregunta que cabe es ¿si en verdad los hogares tienen más ingresos, por qué sus gastos no aumentan? Como consecuencia de tal inconsistencia, ahora parece que los hogares en México “ahorran”, en promedio, mucho más que antes: la diferencia entre ingresos y gastos (ahorro) casi se duplica en 2016 con respecto a 2014, al pasar de $5,417 pesos trimestrales a $10,257, un aumento de 89.3%. De aquí surgen nuevas preguntas. Si la teoría económica nos dice que, a mayor ahorro, más inversión, ¿qué es lo que realmente está sucediendo en nuestra sociedad?,¿por qué si tenemos un ahorro más elevado de lo previsto, no parece haber mayor inversión privada? ¿Acaso ello refleja que los hogares mexicanos prefieren tener su dinero ocioso, debajo del colchón?

Otro dato que llama la atención es que, según la nueva serie de la ENIGH, los hogares gastan ligeramente más en alimentos. Como consecuencia, la proporción que este gasto representa en el total aumentó en 2016 (35.2%) con respecto a 2014 (34.1%).2 De nuevo, los datos demuestran que algo está mal en la nueva serie del INEGI. La proporción que representa el gasto en alimentos del total se conoce como Coeficiente de Engel y lleva este nombre porque Ernst Engel (1821-1896) observó que esta proporción disminuye cuando aumenta el ingreso. Por tanto, si el ingreso de los hogares hubiera aumentado 11%, como nos asegura Santaella, nos preguntamos ¿por qué el coeficiente de Engel aumentó, en lugar de bajar? El aumento en dicho coeficiente nos habla de un empobrecimiento de los mexicanos, pero no, tanto INEGI como CONEVAL dicen lo contrario.

El rápido análisis de variables clave de la ENIGH “nueva serie” son fuertes indicios de que el dato de ingreso de los hogares se cocinó. Ello puedo deberse a una estrategia deliberada, adoptada como reacción política defensiva ante el aumento de la pobreza 2012-2014, que afectó la ya de por sí deteriorada imagen de Peña Nieto. A partir de entonces, todo el gabinete social emprendió una acción de Estado para maquillar las cifras de pobreza.

Con ese fin se entregaron 9.5 millones de Cartillas Sociales desde la Secretaría de Desarrollo Social, cuando el secretario era José Antonio Meade. Ahí se consigna el total de recursos monetarios y el valor no monetario de los bienes recibidos por los hogares. Asimismo, hubo denuncias de la realización de talleres en los que se enseñó a contestar a la ciudadanía, particularmente, a los beneficiarios de programas, las preguntas de la ENIGH. Todo ello modificó sustancialmente la forma de respuesta sobre el ingreso y las condiciones de vida de los hogares, con respecto a años anteriores.

Con todo y la cuchareada de los datos de ingreso de los hogares en la ENIGH “nueva serie”, el ingreso de los mexicanos no recupera lo perdido desde la crisis financiera de 2008. En ese año, el ingreso trimestral promedio de los hogares ascendía a $48,821 pesos de 2016, sin embargo, la nueva serie estima que para este último año el ingreso se ubicó en $46,521 pesos.

Julio Santaella, Presidente del INEGI, tiene que explicar a la ciudadanía por qué el Instituto, violando el artículo 54 de la propia Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica, modificó la forma de captación del ingreso de los hogares, de la ENIGH, impidiendo con ello la comparabilidad de los datos con años anteriores y dejándonos con información que carece de veracidad, objetividad y de calidad. Santaella debe renunciar.

 

Cuadro 1. Comparativo ingreso, gasto, ahorro y gasto monetario en alimentos trimestral de los hogares 2014 y 2016, ENIGH

 

Pesos constantes (2016)

Cambio

 

2014

2016

2016/2014*100

Ingreso trimestral por hogar (1)

41 896

46 521

11.04

Gasto trimestral corriente total por hogar (2)

36 478

36 264

-0.59

Ahorro trimestral por hogar (Ingreso – Gasto)

5 417

10 257

89.33

Gasto monetario trimestral en alimentos por hogar (3)

9 526

9 912

4.05

Fuente: (1) Cuadro 2.1 de tabulados ENIGH 2014 y 2016; el dato de 2014 se inflactó con el índice Nacional de Precios al Consumidor; (2) 2014: Cuadro 7.2 Tabulados ENIGH, 2016: Gasto monetario Cuadro 4.1 Tabulados ENIGH, Gasto no monetario: Autoconsumo, Cuadro 3.4 Tabulados, Regalos en especie de hogares e instituciones Cuadro 3.2 Tabulados ENIGH, Remuneraciones en especie Cuadro 3.2 Tabulados; (3) 2014: Cuadro 5.1 Tabulados y 2016 Cuadro 4.1 Tabulados, INEGI

2 El cálculo se basa en datos de gasto monetario, total y en alimentos. No incluye el no monetario porque la publicación de los tabulados básicos de la ENIGH fue modificada por el INEGI a partir de 2016 y ya no contiene el desglose del autoconsumo (y otros rubros no monetarios) por producto, como ocurría con la serie histórica anterior.

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