El ensayo donde Amos Oz cuestiona los fanatismos

por Redacción AN Abril 19, 2017 2:32 pm

La editorial Siruela reedita su libro ‘Contra el fanatismo’.

Una vez más los radicalismos ponen a la sociedad en jaque. Con el terrorismo como bandera y los nacionalismos como tendencia global, parece haber poco espacio para la razón. En 2002 el escritor israelí Amos Oz (Jerusalén, 1939) pronunció una conferencia en Alemania cuyo punto de partida era el conflicto entre Israel y Palestina. Su ponencia se editó entonces bajo el título Contra el fanatismo. Y casi 15 años después el documento se reedita con un par de reflexiones más y una entrevista.

La vigencia de la disertación de Oz se debe, por supuesto, a que las cosas no han mejorado, ya no digamos entre ambos países, sino en el mundo en general.

Su alegato es directo y por tanto breve. No cae en el lugar común ni en las complacencias. “La actual crisis del mundo, en Oriente Próximo, en Israel-Palestina, no es consecuencia de los valores del Islam. No se debe a la mentalidad de los árabes, como claman algunos racistas. En absoluto. Se debe a la vieja lucha entre el fanatismo y el pragmatismo”, escribe.

Oz reconoce que la esencia del fanatismo reside en el deseo de cambiar a los demás. Hay soberbia y una buena dosis de mesianismo, que no en pocas ocasiones lleva al uso de la fuerza. Lo vemos en casa y lo vemos a nivel político.

La solución, si la hay, atraviesa necesariamente por cambios individuales y colectivos. Entre los argumentos expuestos por el escritor, el más contundente es también el más complicado: ponernos en el lugar del otro. Suena sencillo, pero si lo pensamos bien es todo lo contrario. “No creo en un choque entre Oriente y Occidente, ni entre Islam y el Occidente seglar. Creo que el síndrome del siglo XXI es el choque entre fanáticos de todos los colores y el resto de nosotros”, dice.

Amos Oz nos invita a dejar de pensar en la verdad como un bien absoluto; a dejar de tomar como referencia la visión de los vencedores; a dejar de pensar que la fuerza es la primera opción de convencimiento. Es decir, a revalorar el uso de la razón.

Decía el poeta israelí Yehuda Amijai: “Donde tenemos razón no pueden crecer flores”.

Tanto en la política como en las relaciones interpersonales, la negociación es cosa de todos los días. Quizá cuando comprendamos y aprendamos a aplicar la lección podamos realmente evolucionar como especie. Hemos llegado a un punto donde la conmoción no basta y es preciso poner manos a la obra.

 Amos Oz. Contra el fanatismo. Siruela. Traducción. Daniel Sarasola. 105 pp.

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