Buscaba fosas clandestinas… y halló los restos de su hijo

por Redacción AN Agosto 26, 2017 6:56 pm

La Fiscalía de Sinaloa informó a Mirna Medina, líder de Las Rastreadoras, la compatibilidad de restos que ella exhumó con los de su hijo desaparecido en 2014

La desaparición de su hijo Roberto Corrales Medina, el 14 de julio de 2014, impulsó a Mirna Nereyda Medina Quiñónez a integrar en Sinaloa a un grupo de mujeres que, como ella, habían perdido a un ser querido.

De acuerdo con la revista Proceso, Mirna Nereyda es maestra de preescolar retirada y su grupo se llama Las Rastreadoras, quienes desde septiembre de 2016 exploran los campos agrícolas de los municipios del norte de la entidad, en busca de sus hijos desaparecidos.

El 14 de julio de 2017, tres años después de la desaparición de Roberto, su madre exhumó restos óseos de una fosa clandestina en la comunidad serrana de El Ocolome, y la tarde del pasado viernes 25 de agosto, Mirna recibió la confirmación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de que aquellos restos correspondían a su hijo roberto.

El portal Ríodoce, fundado por el asesinado Javier Valdez, dio cuenta de este hecho con el siguiente texto firmado por Luis Fernando Nájera:

Los Mochis, Sinaloa.- Los restos óseos exhumados de una tumba clandestina en la comunidad serrana de el Ocolome, El Fuerte resultaron ser de Roberto Corrales Medina, hijo de Mirna Nereyda Medina Quiñónez, fundadora del grupo de desaparecidos conocidos como “Las Rastreadoras”.

Medina Quiñónez confirmó esta tarde de viernes, durante su retorno de Culiacán a esta ciudad que la Fiscalía General de Justicia del Estado le confirmó que las pruebas genéticas demostraron compatibilidad plena con su muestra sanguínea, por lo que se trataba de su hijo.

La voz de ella se denota firme.

Los restos óseos analizados fueron exhumados de una tumba clandestina el 14 de julio por su propia madre, Mirna Nereyda, después de que ella y su grupo recibieran un dato sobre la ubicación de una fosa clandestina en las inmediaciones de Ocolome, El Fuerte, comunidad media urbana localizada a unos 5 kilómetros al poniente de esa cabecera municipal.

El hallazgo se produjo justo tres años después de que Roberto, el Chacharitas, desapareciera de una gasolinera ubicada en la calle Ignacio Zaragoza, sobre el acceso principal a la centenaria comunidad.

En aquel entonces, Roberto fue obligado a abordar una vagoneta Ford, línea Explorer, color negro, modelo “viejo” que conducía un comandante de la Policía Municipal de El Fuerte.

El Chacharitas había discutido con otro vendedor de piratería, que le disputaba el punto de venta.

Desde entonces, el joven se encontraba desaparecido.

Fue entonces cuando la maestra en retiro comenzó su búsqueda, recibiendo diversas amenazas. Pese a ello, nunca dejó de buscar a su retoño.

Esa búsqueda concluyó este viernes.

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