López Obrador, presidente: ¿Hacia la IV República?

por Rogelio Muñiz Toledo diciembre 1, 2018 3:58 pm

Rogelio Muñiz Toledo El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política: Simón Bolívar y Palacios*. El presidente López Obrador inicia su gobierno con altos niveles de aprobación y expectativas crecientes de que cumplirá con su oferta de […]

Rogelio Muñiz Toledo

El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política: Simón Bolívar y Palacios*.

El presidente López Obrador inicia su gobierno con altos niveles de aprobación y expectativas crecientes de que cumplirá con su oferta de campaña. Según las encuestas publicadas esta semana por El Universal y El Financiero, dos de cada tres personas piensan que sí cumplirá con lo que ofreció y tienen altas expectativas de que el país mejorará en economía, seguridad, justicia y combate a la pobreza y la corrupción.

Él ha dicho que este 1 de diciembre inició no solo un nuevo gobierno, sino un cambio de régimen: La “Cuarta Transformación de la vida pública de México”. El cambio es impostergable. El régimen político está agotado y el gobierno anterior ha dejado un desastre en pobreza, salarios, derechos humanos, seguridad, justicia, impunidad y corrupción.

La reforma del poder y el cambio del modelo de desarrollo ofrecidos por el Presidente, además de su amplia legitimidad y los perfiles de quienes gobernarán con él -en sustitución de la impresentable e ineficaz élite política que ha gobernado al país, con pésimos resultados, durante los últimos seis sexenios- explican por qué las expectativas sobre su gobierno son tan altas.

Al tomar posesión en San Lázaro, el Presidente cuestionó el proyecto neoliberal, y sus nefastas consecuencias para el desarrollo del país, y habló de la separación entre los poderes político y económico. Esto último ha generado dudas debido a que sus declaraciones se han sobredimensionado y seguramente también a que, como en algunos otros temas, han faltado precisiones.

Para disipar dudas y temores respecto a este tema, conviene recordar lo que escribió Jürgen Habermas** hace cinco años. En un texto en el que aborda la relación entre capitalismo y democracia, se refirió al debate sobre la posibilidad de reformar “un capitalismo impulsado por la dinámica del mercado financiero”, con lo que se buscaría resolver la tensión existente al interior del Estado, provocada por el hecho de que este tiene que “satisfacer las expectativas de beneficios” del capital y, al mismo tiempo, “cumplir las exigencias de justicia social”, algo que con la estrategia neoliberal no es posible, porque esta “otorga prioridad a la satisfacción de los intereses del rendimiento del capital por encima de las exigencias de la justicia social”.

Dentro de las propuestas de Cuarta Transformación es posible identificar algunos temas en los que no hay duda sobre cuál será la ruta que seguirá el nuevo gobierno: la revisión de la política presupuestal, para reorientar el gasto hacia el ejercicio de los derechos sociales; el establecimiento de las bases para una nueva política económica y el cambio en la política social. A más tardar el 15 de diciembre, el Presidente enviará al Congreso el paquete económico y se disiparán muchas de las dudas que aún hay al respecto.

Pero la agenda del cambio tiene temas respecto de los cuales aún hay muchas dudas, lo cual es normal al inicio de todo gobierno. Enuncio tres que han sido abordados por el Presidente en sus discursos, incluso el de su toma de posesión.

1.- La Cuarta Transformación. Es necesario saber si se trata solo de un cambio del régimen político y, en este caso, cuáles serían sus alcances; o de la conclusión de la Reforma del Estado, postergada luego de la primera alternancia; o de una refundación que llevaría a la IV República y, de ser así, convendría saber si la nueva República pasaría por un Constituyente que aprobara una nueva Constitución.

Además, es necesario que se precisen sus contenidos fundamentales y la orientación del cambio, así como saber si para la transformación se buscarán consensos con otras fuerzas políticas y actores sociales. Un cambio como el que al parecer se propone, requerirá modificar la Constitución y el Presidente no tiene la mayoría para hacerlo. Lo acaba de constatar con la fallida reforma constitucional para eliminar el fuero. Solo con un gran consenso nacional se logrará un cambio social con estabilidad política.

2.- El Estado de Bienestar. Este sería uno de los cambios más trascendentes de su gobierno. Conviene que quede claro cuál será la función social del Estado. ¿Se establecerían las bases constitucionales de un Estado Social, con una Política Económica que tenga como objetivos una distribución más equitativa del ingreso, la estabilidad económica y el ejercicio efectivo de los derechos económicos y sociales? ¿Se incorporaría a la Constitución la definición de una Política Social de Estado, que dé paso a un desarrollo con justicia social y que permita elevar los niveles de bienestar y cerrar las brechas de desigualdad?

3.- El cambio del régimen político. El cambio político debería concluir la reforma del régimen, postergada durante de transición. ¿Se propondrá desmantelar el presidencialismo autoritario del antiguo régimen, para dar paso a un sistema presidencial con equilibrios y contrapesos, así como un poder compartido entre el legislativo y ejecutivo; fortalecer la independencia del poder judicial; revisar el federalismo y el régimen municipal y realizar una convención hacendaria que revise el pacto fiscal del Estado? En suma, ¿el cambio de régimen significará la reingeniería constitucional del Estado mexicano, para definir los nuevos equilibrios en la República?

Para que la Cuarta Transformación concluya con éxito y, en su caso, se dé paso a la IV República, sería conveniente ir a una Asamblea Nacional Constituyente que elabore y apruebe una nueva Constitución. Parece que, al menos por ahora, esto no está en la agenda del Presidente. Si las reformas constitucionales necesarias para llevara a cabo la Cuarta Transformación no avanzan en el Congreso de la Unión, tal vez reconsidere.

*Militar y político venezolano. El “Libertador de América”

** Es el representante más sobresaliente de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort y uno de los filósofos más importantes del último cuarto del siglo pasado y lo que va de este.

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