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Partidos quieren pasar del reparto de “moches” a repartir secretarías: Miguel Eraña

por Redacción AN junio 2, 2018 10:17 am

El nuevo Presidente se verá empujado a someter al Senado la ratificación de 15 de 19 secretarios que integren su gabinete, dice el académico de la Iberoamericana.

Una partidocracia demagógica predica favorecer un cierto tipo de gobierno semipresidencial, pero en realidad busca pasar, en el Congreso, de un reparto de moches a un reparto de secretarías del gabinete, sostiene Miguel Eraña Sánchez, profesor investigador del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana.

Entrevistado por Aristegui Noticias a propósito de la aparición de su libro Desesmascarando al gobierno de coalición, el académico se declara partidario de un semipresidencialismo genuino, donde haya un jefe de gabinete o primer ministro, pero contrario a la forma de coalición introducida en 2014 en la Constitución mexicana.

Eraña Sánchez, quien explora en su obra la naturaleza del gobierno de coalición plasmada en la Constitución, afirma que los cambios constitucionales hechos entre 2014 y 2015 “se consiguieron ocultando al país y a sus ciudadanos los mínimos de información y consecuencias implicadas”.

A partir de 1 de diciembre -expresa el académico- el nuevo Presidente se verá empujado a someter al Senado la ratificación de 15 de 19 secretarios que integren su gabinete.

A continuación, la entrevista:

1) ¿Cuál es la tesis fundamental de “Desenmascarando al gobierno de coalición”?

Se trata de exponer al lector que los cambios constitucionales hechos entre 2014 y 2015 que dan posibilidad de instaurar gobiernos de coalición (GC), se consiguieron ocultando al país y a sus ciudadanos los mínimos de información y consecuencias implicadas. En los acuerdos partidocráticos privaron la opacidad y el ventajismo para favorecer en exclusividad al PRI-PAN-PRD.

Por ejemplo, el hecho que a partir de 1 de diciembre el nuevo titular del Ejecutivo se verá empujado a someter al Senado un GC donde se le ratifiquen 15 de 19 secretarios que integren su gabinete (en la práctica, una “concertacesión” de carteras a partidos a punto de ser desplazados en elecciones próximas).

De negarse a dicho GC, las reglas someterán al nuevo Presidente a más escenarios de chantajismo cameral: por un lado, con la nueva facultad ratificatoria del titular de SHCP (y de 8 altos cargos superiores del ramo) que asumirá la Cámara de Diputados; y de otro lado, con otra facultad ratificatoria del titular de SRE nunca vista en la historia constitucional y que ahora se tendrá en quehacer del Senado.

2) ¿Por qué publicar tu  libro en tiempos preelectorales?

No hay peor situación que los ciudadanos ocurran a votar en ciego, sin conocer de cambios fundamentales de los que nadie ha informado o, en el caso más grave, cuando ningún partido o candidato ha discutido este asunto con claridad. Ni fijando posturas con anticipación y transparencia pública.

Dicho ocultamiento incluye al INE que sigue el juego sucio de la partidocracia, en tanto que olímpicamente obvió la temática dentro de los tres debates presidenciales contemplados.

De esto surgen deberes de la academia y de quién estudia asuntos públicos para colmar desinformaciónes. Tareas en que se ocupa mi libro al puntualizar distorsiones antidemocráticas y de diseño del sistema político que ya están en la puerta. Para que nadie alegue después sorpresas.

3) Tu libro tiene como subtítulo “Cambio de régimen o golpe patidocrático al Presidente de la República ¿No resulta exagerado hablar de “golpe partidocrático” al Presidente?

Ninguna exageración hay, si se tiene en cuenta que en 20 años (7 legislaturas) no se ha tenido mayoría absoluta de ninguna fuerza partidaria en ambas cámaras del Congreso; y más bien ha prevalecido el acuerdo bi o tri partidista en toda decisión de senadores y diputados. Esta constante de cámaras de minorías, mantiene latente que este escenario se repita en la LXIV Legislatura por arribar.

Precisamente, este fue el único escenario que se contempló por la coalición PRI-AN-PRD que interesadamente aprobó las reglas multicitadas, mismas que son objeto de gran cuestión en el texto.

Lo anterior explica el nivel actual de desquiciamiento y preocupación que cunde entre los partidos antes mencionados, viendo en encuestas cada vez más cerca que el polo de AMLO cuente con capacidad de gobernar, por sí mismo, en ambas cámaras del Congreso y la propia Presidencia. De ahí que crece la sospecha partidocrática de que sus reglas chafas y chantajistas del GC tampoco podrán funcionarle.

Por tal razón, la sociedad en conjunto debería estar muy en alerta de que no se esté cocinando un mazaso autoritario (del PRI-AN-PRD), y desterrar cualquier run run de segundas vueltas anticonstitucionales que alguien esté imaginando para enturbiar con nulidades la jornada del 1 de julio próximo.

4) ¿Podrías explicar brevemente las diferencias entre formas de Estado y formas de gobierno que planteas en tu libro?
De forma breve, resalto que hay Estados democráticos y Estados No democráticos (autoritarios bajo cualquier caparazón). Y que las formas de gobierno más reconocidas (presidenciales, parlamentarias o un mix de una y otra), sólo se insertan con legitimidad en el primer tipo de Estado. Como sería el caso de las formas semi-presidenciales o semi-parlamentarias, en ninguna de las cuáles puede situarse el mexicano GC. Por eso remito a la lectura integral del texto del que aquí se me pregunta.

5) Si tuvieras que elegir entre presidencialismo, parlamentarismo y semipresidencialismo (o semiparlamentarismo), ¿con cuál te quedarías?

En ese orden, he dejado mi simpatía en claro por una forma gubernamental semi-presidencial genuina (donde haya un jefe de gabinete o primer ministro); y en simultáneo, denuncio igualmente la insolencia hiper presidencialista y la impreparación de una partidocracia demagógica que predica favorecer algo asimilado a un modelo de éste tipo, cuando lo que realmente busca en el Congreso es pasar de repartir moches a repartir las propias secretarías del gabinete, bajo la impostura de un asambleario, autoritario y ventajoso gobierno de coalición.

6) ¿Cómo ves a AMLO, Anaya y Meade frente a un eventual (y para mí improbable, salvo quizá en el caso de Anaya) gobierno de coalición?

Infortunadamente, ninguno ha mostrado posturas contundentes o significativas de cara al público en el tema. Por tanto, no sabemos lo que piensan.

Algo se podría opinar de Miguel Mancera en su cruzada por una chamba en un hipotético gobierno de coalición. Pero como le veo siempre evasivo y opinando por encimita, tengo dudas si confunde el GC con medidas precautorias penales.

Todos le adeudan al país un debate de fondo, que quite máscaras a lo que partidos irresponsables subieron a la Constitución. Y así saber lo que tienen en mente para llevarlo a leyes reglamentarias y ponerlo o no en práctica (sería pésimo descubrirlo después de los resultados del 1 de julio).

En mi parecer, toda publicación y debates previos entre la ciudadanía, agotan a la clase política en su capacidad de engaño permanente. Por consiguiente, el acuse de recibo ciudadano sería muy sugerente darlo en la urna. (ERH)

 

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