Artículo | Washington, caos latinoamericano y golpe militar

por Heinz Dieterich noviembre 2, 2019 8:00 am

"Como en la mayoría de los pronunciamientos de marketing, la “promesa” anunciada tiene poco que ver con la realidad", escribe Heinz Dietrich.

Heinz Dieterich

1. Marketing de la socialdemocracia criolla

La tercera década de este siglo “promete ser la de la retomada de la izquierda y la del declive de la derecha en América Latina”, escribe el influyente intelectual socialdemócrata brasileño Emir Sader, para quién Lula es “el líder más importante de la izquierda de este siglo” (sic). La afirmación de Sader es parte del marketing de la socialdemocracia criolla desplazada del poder, que trata de reconfigurarse a nivel hemisférico con apoyo de la socialdemocracia europea, dando cristiano entierro al moribundo Foro de Sao Paulo.

2. Alucinaciones socialdemócratas

Como en la mayoría de los pronunciamientos de marketing, la “promesa” anunciada tiene poco que ver con la realidad. En primer lugar, no hay “izquierda” en América Latina, si por izquierda se entiende un proyecto o gobierno anti-capitalista; excepto, por supuesto, por el Socialismo del Siglo 20 de la Revolución Cubana. Hablar de la “izquierda” latinoamericana es crear una cortina de humo, un universo paralelo virtual, porque lo único real que existe es la socialdemocracia capitalista. Es, en pocas palabras, una entelequia o, para ser menos diplomático, un engaño de la gente.

3. El imperio decide

En segundo lugar, el enunciado de Sader carece de ciencia. De hecho, es anticientífico, porque contradice la ley de gravitación política del hemisferio, la Ley del Péndulo, cuyas oscilaciones determinan la realidad latinoamericana.

Y las oscilaciones del péndulo se deciden en Washington, no en Buenos Aires, Brasilia, México o Madrid. Si la clase política estadounidense concluye que el cúmulo de protestas en América Latina es una creciente amenaza para el sistema hemisférico, y que América Latina está evolucionando hacia una nueva fase de desarrollismo independentista -hacia la construcción de un nuevo Bloque Regional de Poder Latinoamericano (BRPL)-, entonces actuará con la lógica intervencionista de la Doctrina Monroe de los últimos doscientos años: destruyendo el intento de organización reformista hemisférico, encabezado por el Kirchnerismo argentino, la socialdemocracia chilena (ex PS), el PT brasileño y el Correísmo ecuatoriano. Washington no permitirá otra dinámica subcontinental como la que encabezó el Comandante Hugo Chávez y no permitirá a ningún presidente en funciones asumir su papel. Si América Latina será “retomada” en la tercera década de este siglo por la “izquierda” o la “derecha”, lo decidirá el Imperio, no la protesta de los pueblos. Roma locuta, causa finita, sigue siendo el imperativo inapelable en la realpolitik de las superpotencias contemporáneas. Hacer inferencias precientíficas y creando burbujas de optimismo infundado ante la ley de la gravitación política del hemisferio, es mercadotécnia irresponsable de la “izquierda light” del continente.

4. No hay condiciones objetivas

Hoy ni siquiera existen las condiciones objetivas favorables que permitieron la segunda ola de gobernanza de la socialdemocracia desarrollista de Lula, Hugo Chávez y Kirchner. No hay los altos precios del commodity boom, que financiaron los desarrollos nacionales de entonces; hoy día América Latina está cubierto por una red de bases militares y control de Washington-OTAN, desde Colombia vía la Amazonia hasta la Patagonia; no existe una intelligentsia patriótica-científica criolla o think tanks que merezcan el nombre, en la Patria Grande, ni entre los pueblos originarios de Abya Yala; los movimientos latinoamericanos no tienen vanguardias ni organización comparables a las de los años sesenta o noventa y la férrea lealtad oligárquica de sus ejércitos represores (salvo Ecuador) no está en duda. De ahí que el anhelado retorno glorioso de la socialdemocracia criolla no es más que un pipe dream de los políticos profesionales burgueses, que quieren volver a disfrutar las “dulces mieles del poder” (Fidel). Ojalá que haya líderes y organizaciones críticas suficientes que concienticen a los pueblos, para que no crean los cantos de sirena del marketing, que se nutre de las protestas populares contra el neoliberalismo.

5. Péndulo y golpe militar

Cuando se dio el levantamiento indígena-popular-militar contra el presidente ecuatoriano Jamil Mahuad en enero del año 2000, hablé largamente con el amigo Jorge Brito, coronel veterano de la guerra, Subdirector de Operaciones del Ejército y alto oficial de la inteligencia militar (G-2), sobre esa protesta social, que dividió a las Fuerzas Armadas y terminó con la presidencia de Mahuad.

La salida de Mahuad fue sencilla. Una delegación del Alto Mando fue al palacio presidencial y le dijo a Mahuad, que lo esperaba un avión en el aeropuerto, que lo iba a llevar adonde él querría. El presidente respondió que no tenía planes de irse. La delegación le contestó: “Señor presidente, en este caso la Fuerza Armada ya no podrá garantizar su seguridad física en el país”. Pocas horas después Mahuad estaba en Estados Unidos.

El ex presidente ecuatoriano Jamil Mahuad.

6. El Comando Sur

Cuando se desarrollaban las luchas callejeras en Quito, un oficial ecuatoriano de enlace en la sede del Comando Sur en Florida, le informó al coronel Brito, que “todos los acontecimientos los estaban viendo los oficiales estadounidenses directamente en pantalla gigante (via satélite), en vivo y en directo, en el Southern Command”. Incluso, mostraron fotos de los coroneles
que participaban en las protestas. Y el Jefe del Comando Sur comentaba “que no concebía que habían adoptado esta actitud. Que habían sido educados en Estados Unidos y que eran traidores”. Efectivamente, “traicionaron” a la oligarquía negándose a reprimir al pueblo y nombrando una Junta de Salvación Nacional con un líder indígena, un civil y un coronel democrático.
Poco después, los generales ecuatorianos, que habían aceptado este desenlace de la protesta, recibieron una llamada del embajador gringo, que de acuerdo con el Comando Sur y la oligarquía de Guayaquil, se disolvía a la Junta y que el nuevo presidente iba a ser el vicepresidente de Mahuad, Gustavo Noboa. Los generales aceptaron la orden del amo hemisférico y se frustró la
emancipación social y nacional del pueblo. (https://orfilavalentini.com/esp/item/36/el-pensamiento-militar-latinoamericano-del-nuevo-siglo)

7. Espacio militar y péndulo

Después de conocer el centro de exterminio de la infame Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) argentina, donde los militares torturaron, mataron y “desaparecieron” a más de cinco mil personas, hablamos largamente con uno de sus pocos sobrevivientes, el amigo Enrique Fukman, en Buenos Aires. El espacio militar decía Enrique, será siempre “un espacio en disputa entre la
oligarquía y el pueblo”. Pocas veces se ha dicho una verdad más profunda sobre las transformaciones sociales y su último árbitro: el Estado armado. Sin tener la férrea lealtad de las Fuerzas Armadas, ninguna transformación puede ser exitosa.

En conclusión: para cambiar la realidad latinoamericana hay que analizar primero la Ley del Péndulo. Y después, su variable analítica de –literalmente– vida o muerte: la correlación de fuerzas en el eterno “espacio en disputa”, los fusiles. Porque éstos dirán la última “palabra” sobre la transformación. Cualquier otro procedimiento sobre la transformación pretendida es irresponsable y demagógicamente populista. ¡No queremos que los mártires de las transformaciones de la Patria Grande de los últimos cincuenta años hayan muerto en balde!

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