Rosario Castellanos, intelectual de los marginados

por Redacción AN / HG agosto 7, 2019 8:06 am

La investigadora Claudia Maribel Domínguez Miranda reivindica el pensamiento político y social de la escritora chiapaneca.

Por Héctor González

Claudia Maribel Domínguez Miranda (Ciudad de México, 1982) llegó a los ensayos de Rosario Castellanos mientras estudiaba el doctorado. En principio, su tesis se iba a enfocar a la forma en que la escritora chiapaneca abordó el tema indígena, pero un profesor le sugirió revisar los tres volúmenes de Mujer de palabras, compilados por Andrea Reyes y publicados por el entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en 2004, 2006 y 2007.

A partir de la lectura, la doctora en Teoría Literaria por la Universidad Autónoma Metropolitana descubrió una faceta poco conocida de Castellanos: la intelectual. Resultado de su investigación es Rosario Castellanos, intelectual mexicana (Ediciones del Lirio/UAM).

“Aún hay mucho que investigar”, comenta Domínguez Miranda, en entrevista. Advierte que a mediados del siglo XX no era fácil que una mujer adquiriera la categoría de intelectual.  Recuerda que apenas en la década de los veinte se les permitió el acceso a las universidades y en el caso de la autora de Oficio de tinieblas se tituló en 1950. “Castellanos se dio cuenta que las mujeres escriben desde un lugar de poco reconocimiento por parte de los eruditos”.

Desde un principio la escritora habló temas poco tratados por la intelectualidad de la época, entre ellos la equidad de género. “Para los hombres no era importante pujar para que ellas estudiaran o accedieran a espacios de pensamiento. De hecho, muchas veces los hombres preferían que las mujeres no participaran”. Una excepción en esta lógica era Antonio Caso.

A partir de su condición marginal, Rosario Castellanos centró sus reflexiones en los indígenas, las mujeres y desposeídos. Claudia Maribel Domínguez recuerda que la chiapaneca se molestó cuando a mediados de la década de los sesenta, el libro Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis fue censurado ocasionando la salida de Arnaldo Orfila del Fondo de Cultura Económica.

“Rosario Castellanos pensaba que el Estado mexicano era demagógico por esconder a los habitantes de la capital que vivían en atraso social”. Añade que ella escribía como ciudadana y desde “la tribuna de la gente de a pie, no desde la que hablan los intelectuales”.

Adelantada a su tiempo

Pareja del filósofo Ricardo Guerra, Rosario Castellanos fue parte de una época de grandes autores y pensadores. Al margen de lo cuestionamientos sobre si Guerra la impulsaba u obstaculizaba su crecimiento profesional, la investigadora de la UAM es cauta. “Si nos atenemos a lo que dicen sus cartas, Ricardo la impulsó su carrera. Cuando ella va a impartir su cátedra en Estados Unidos, él se queda al cuidado de los niños tanto de los que tuvo Rosario como los que tuvo con Lilia Carrillo. Muchas veces asumió esta función, recordemos que Castellanos también sufría depresión”.

Domínguez Miranda asegura que Castellanos era imparable. Su intensa actividad le valió el reconocimiento del filósofo Luis Villoro, integrante del Grupo Hiperión, conformado por alumnos de José Gaos como el propio Ricardo Guerra, Emilio Uranga y Jorge Portillo. “A pesar de no ser considerada una intelectual algunos de sus pares la respetaban muchísimo. Además de Villoro, Julio Scherer la tenía en buena estima, tan es así que la invitó a colaborar en Excélsior. Ignacio Chávez de la dio el puesto de Jefa de Información en la UNAM a manera de reconocimiento. Arnaldo Orfila le publica Balun Canan Fernando Benítez también la apreciaba mucho”.

No obstante, había otros también a quienes no les gustaba, el más importante, Octavio Paz. “En las cartas a Ricardo Guerra escribe: ‘Octavio Paz no me quiere’”.

A pesar de los paralelismos entre ambos, no tuvieron relación. Castellanos incluso, no escribió acerca de Elena Garro. “Fue un periodo en donde no se consagraba el pensamiento de las mujeres. De ninguna escritora se guardaron sus discursos. A nadie se le ocurrió armar un discusión donde convergiera Paz y Castellanos”.

A diferencia de sus contemporáneos varones, Castellanos no creía en la identidad del mexicano, sostiene la académica. “Siempre escribió a partir de la pluriculturalidad de México, eso se puede ver en sus novelas. Todos le critican que retome a los indígenas, porque para la mayoría ya era un tema viejo y regionalista. Sin embargo, hoy podemos decir que era innovadora, se anticipó al EZLN”.

A nivel político, entre quienes la valoraron sus posturas y reflexiones se encontraban el ex presidente Luis Echeverría y su esposa, María Esther Zuno. “Rosario Castellanos escribía en la revista Kena, publicación muy leída por las mujeres de la época. Incluso Echeverría apareció ahí varias veces. Ella era conocida porque iba a cualquier lado para hablar sobre cuestiones femeninas o de índole social, de hecho creo que Esther Zuno, quien estaba atenta al discurso feminista, se la descubrió al presidente”.

A invitación de Echeverría es como se suma al cuerpo diplomático como embajadora de México en Israel. No obstante, nunca perteneció a ningún partido político y siempre mantuvo una posición crítica con el poder. Antes de la represión a los estudiantes en 1968, recuerda Claudia Maribel Domínguez, criticó a Gustavo Díaz Ordaz, “en el último ensayo del primer volumen de Mujer de palabras, denuncia su actitud autoritaria en una época donde nadie lo hacía. Advirtió que estaba cometiendo excesos en educación y pidió tener cuidado”.

Tras los acontecimientos del 2 de octubre, en enero de 1969 publicó el texto ‘Carta a los Reyes Magos’, donde pidió cuentas al gobierno de manera metafórica.  Después y a pesar del apreció que le tenía Echeverría lo cuestionó por el Halconazo de 1971.

La investigadora concluye que Rosario Castellanos era una mujer profundamente moderna. Sus aportes al feminismo trascienden al mujerismo. “Creía en la inclusión y en que la sociedad debe ser equitativa. No estaba de acuerdo en la condición victimista y llegó a decir que la mujer necesitaba dejar de pensar en imitar al hombre y buscar un canal propio”.

Tras su muerte el 7 de agosto de 1974, la obra literaria de Rosario Castellanos tuvo un relanzamiento, cosa que no sucedió con sus discursos, artículos y ensayos. A pesar que se desempeñó como narradora, diplomática, periodista y académica, su pensamiento no ha sido lo suficientemente revisado. “Ejerció un trabajo intelectual acorde a su época y analizó el sistema de opresores y oprimidos, sin embargo, nadie hizo por conservar sus reflexiones antes de Andrea Reyes”.

Lejos de agotar el tema, el libro de Claudia Maribel Domínguez Miranda abre puertas para nuevas líneas de investigación. La autora adelanta que aún falta revisar su aportación al Ateneo de Chiapas, su trabajo como funcionaria de la UNAM, y particularmente sus escritos como embajadora en Israel. “Creo que estos archivos nos podrían dar mayor información sobre sus ideas políticas”.

libros

Contenido relacionado

Te recomendamos

Lo más leído

Escribe un comentario

Nota: Los comentarios aquí publicados fueron enviados por usuarios de Aristeguinoticias.com. Invitamos a los usuarios a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación.


Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a comentarios@aristeguinoticias.com

Viral