‘La Casa Lobo’, inquietante animación chilena acerca de la represión y el aislamiento

por Redacción AN / HG agosto 9, 2019 9:15 am

El director Cristóbal León y la coguionista Alejandra Moffat advierten que falta encontrar nuevas narrativas para hablar del tema de la dictadura de Pinochet.

Por Héctor González

Colonia Dignidad fue un enclave nazi en Chile fundado en 1961. Durante la dictadura sirvió como un espacio de exterminio. Inspirados en este episodio, Joaquín Cociña, Cristóbal León y Alejandra Moffat, crearon La Casa Lobo, una animación que usa la técnica stop motion para contar la historia de María, una menor que en búsqueda de refugio, llega a una cabaña donde es recibida por dos cerdos que al poco tiempo se transforman en humanos y al hacerlo llevan el filme a un nivel tan freak como perturbador.

¿Qué los lleva a hacer La Casa Lobo?

Cristóbal León: Antes habíamos usado la animación abstracta para hacer cortos, pero llegó el momento de plantearnos hacer un largometraje. En un plano narrativo partimos del caso de una secta chilena llamada Colonia Dignidad. Estaba conformada por colaboradores de Pinochet y su sede sirvió como campo de exterminio; centro de tortura y de experimentación para el desarrollo de armas químicas. El líder de la secta además, era pedófilo. Es un episodio todavía muy vivo en la sociedad chilena.

La presencia del nazismo en Chile ha sido un tema continuamente revisado desde el arte.

CL: En nuestro caso, es herencia de Roberto Bolaño, quien publicó libros como La literatura nazi en América y Estrella distante.

Ahora que mencionan a Roberto Bolaño, hay algo de literario en la película, comenzando por la idea de un prólogo.

Alejandra Moffat: Queríamos que la película tuviera referencias de los cuentos clásicos. Una especie de mezcla entre los Hermanos Grimm y elementos que nos remitieran a una inquietante pesadilla.

Estos elementos se contrapuntean una animación impactante.

CL: Lo que hoy conocemos como literatura infantil nació como mero folclor europeo. La simpleza del lenguaje fue lo que los llevó a ser considerados como relatos para niños. Con el paso del tiempo este tipo de cuentos se insertaron en estructuras de pensamiento determinadas que se acoplaron a distintas formas de ver el mundo. Me gustan las obras que crecen como un ser vivo y espero que la película tenga algo de eso.

Hay algo de freak en la película que me recuerda a Harmony Korine…

CL: Sí, nos gusta mucho Harmony Korine aunque también teníamos en la cabeza hacer nuestra versión de Eraserhead de David Lynch.

Al proponer una estética perturbadora o bizarra, ¿qué efectos querían generar en el espectador?

CL: Nunca pensamos en generar algo en el espectador. Queríamos una película con dos narrativas. Por un lado, la historia de María con los cerditos y por otro, la historia de los materiales. Nos interesaba mucho darle una dimensión medio onírica y surrealista.

¿De pronto la realidad no alcanza para hablar de estos temas?

AL: Gran parte de la historia chilena que hace referencia a la dictadura ha sido tratada como drama político y desde el documental. Nunca se había abordado desde la animación.  Hablar de este periodo desde la imaginación nos permite proponer un viaje mental.

¿Cómo está en Chile el diálogo con el pasado?

CL: El gran trauma de nacional es la dictadura y Colonia Dignidad, si bien es un episodio aparte, se enlaza con ese periodo. El régimen militar sigue siendo el gran tema del arte chileno, aunque no sé qué tanto permea realmente a la sociedad.

AL: Es algo un poco confuso porque la derecha chilena todavía es muy fuerte y fascista. Nuestra transición fue muy rara. Se prometía justica y la búsqueda de los desaparecidos, pero al final nos dimos cuentas de que todo está mezclado.

Nociones como el perdón o la amnistía, ¿cómo conviven con el pasado?

CL: En Chile el pasado todavía está muy vivo. Hay civiles involucrados en la dictadura que todavía trabajan en el gobierno.

AL: De hecho, vivimos con la Constitución creada por el pinochetismo.

Ustedes son ejemplo de una necesidad de encontrar una narrativa nueva para este conflicto.

CL: El ochenta por ciento de las películas chilenas aluden a la dictadura. Me gustaría encontrar nuevas formas de representación, ya no necesariamente desde el drama político, sino desde propuestas más delirantes como La Casa Lobo.  Quisimos crear un revoltijo moral que me parece más cercano a la forma en que nos relacionamos la realidad.

AL: El cliché o el lugar común nos invalidad a repensar la historia desde otro lugar. La idea del bien y el mal es más confusa de lo que parece. Me parece importante intentar generar un diálogo que no subestime al espectador.

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