‘AMLO puede ser contrapeso de Bolsonaro’: Jon Lee Anderson

por Redacción AN / HG diciembre 9, 2018 10:59 am

El periodista estadounidense analiza el impacto que podría tener la presidencia de López Obrador en América Latina.

Por Héctor González

Pocos periodistas han recorrido Latinoamérica como Jon Lee Anderson. A lo largo de más de treinta años, el cronista de The New Yorker y The New York Times, ha sido testigo de los cambios más relevantes en la región. En honor a su curiosidad, reconoce, no podía perderse la toma de posesión del nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, “fue un momento histórico”, apunta.

Anderson, autor de títulos como Guerrillas y Che Guevara: Una vida revolucionaria, advierte que el mandatario mexicano podría regresarle a nuestro país el protagonismo diplomático que ha perdido en los últimos años.

¿Qué sensación te dejó cubrir la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador?

Sentí que estaba viviendo un momento histórico en la vida de México y el hemisferio. Anduve con Andrés Manuel López Obrador durante su campaña y siento cierta cercanía a sus desafíos. Todos los actos públicos son performances y sus discursos fueron muy similares a los que pronunciaba en campaña. Me sorprendió ver que sigue prometiendo cosas muy concretas y específicas, algo poco común en otros presidentes. Veremos si puede cumplirlas. Por supuesto, hay incógnitas acerca de su gobierno, pienso concretamente en su relación con Trump. Al ser tan caballeroso con Ivanka Trump y los Pence, mostró una maestría política que no es propia de los gobernadores de izquierda populista como Maduro u Ortega. Me parece un tipo astuto y cauteloso. Supongo que buscará progresar en su relación con Estados Unidos. Se mantuvo leal a sus amigos de barra en un momento en el que la izquierda latinoamericana está crisis. Me parece que buscará recuperar la política de neutralidad soberana de México, sin perder la oportunidad de ser un mediador en la región. Marcelo Ebrard es un canciller astuto, por tanto, creo que veremos una política exterior interesante.

¿Qué panorama se prefigura para América Latina en un periodo donde coincidirán Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador?

Bolsonaro emerge como el político más ultraderechista de Latinoamérica. Cuando ganó la segunda ronda solo pude compararlo con Roberto d’Aubuisson, el jefe de los escuadrones de la muerte en El Salvador. Su discurso es vengativo, triunfalista y muy derechista, emerge en un momento en el que la mayoría de los gobiernos son conservadores y muchos están reaccionando a lo que se llama el fracaso político de la izquierda tras el auge del petróleo que llevó a la reconstrucción de un discurso revolucionario en Venezuela o Brasil. Al final socialistas como Hugo Chávez o Lula cayeron en la mayor trampa del capitalismo: la corrupción. Bolsonaro refleja desde la derecha, lo sucedido en Venezuela con Hugo Chávez. Ahora es momento de que la izquierda latinoamericana se replantee. Necesitan sobrepasar el umbral de la denuncia. En este sentido, López Obrador representa un contrapeso interesante, porque si bien ha estado en el escenario durante dos décadas y para muchos representa una izquierda tradicional, en términos hemisféricos ejerce de contrapeso. Recordemos que Brasil y México son los países más poderosos de la región.

¿Pero no es una izquierda conservadora?

Puede ser y a simple vista puede parecer idealista, pero es un político pragmático. Lo vimos cuando fue Jefe de Gobierno y pactó con empresarios; ahora mismo se alió con Alfonso Romo; invitó a Ivanka, los Pence y al mismo tiempo a Maduro. No sé, sin embargo, si es capaz de hablar con Bolsonaro, alguien capaz de llamar terrorista a su propia izquierda. Es curioso porque ambos llegaron al poder por efecto de una reacción ciudadana contra la corrupción; ambos también tienen características casi místicas y tuvieron que romper los esquemas tradicionales de gobernanza.

¿Qué opinas acerca del plan de seguridad de López Obrador, quien propone una suerte de militarización por medio de una Guardia Nacional?

Todos los civiles tenemos reservas con los militares. En México la relación con sus fuerzas armadas es diferente a lo que sucede en Estados Unidos, dado que aquí no vemos a un Ejército que pensado para intervenir en asuntos externos. El problema es que el tráfico de armas y el crimen organizado han causado tales estragos en tu país que dos presidentes se sintieron obligados a desplegar las tropas. A estas alturas nadie podría decir que los propios militares no han sido infiltrados. En lo personal, noté que durante su discurso en el Congreso AMLO dio especial atención a este tema. Me parece que lo ha estudiado

El punto en cuestión es que la Guardia Nacional estaría encabezada por militares y o por civiles como sucede en otros países.

Yo también tengo dudas en ese sentido. En teoría lo que plantea no debería ser un problema, pero la separación de poderes es uno de los pilares de la democracia. Quizá si la Guardia Nacional estuviera encabezada por exmilitares sería mejor. Venezuela no es muy buen ejemplo. Costa Rica en cambio, donde se abolió el Ejército para tener una Guardia Nacional es un caso de éxito. Cada país es distinto.

¿López Obrador podría regresar el liderazgo regional a México?

México perdió protagonismo regional por plegarse demasiado a Estados Unidos, pero sí creo que veremos un regreso a la diplomacia mexicana del pasado. Por eso invitó a Maduro y a los Pence.

 ¿Se equivocó al invitar a Maduro a su toma de posesión?

Maduro no es el tipo más democrático de la región, pero tampoco lo es Díaz-Canel. Durante las revueltas del año pasado en Venezuela murieron ciento cincuenta personas. Fallecieron más en los enfrentamientos de hace unos meses en Nicaragüa. No digo que las cifras de muertos no signifiquen nada o que sean indicios del nivel de ausencia democrática. Ahora hay una insistencia pública iniciada por la oposición venezolana y potenciada por Trump, que promueve la idea de que Maduro es un dictador. Yo, como periodista no tengo pruebas de que así sea y que conste que no simpatizo con él. Venezuela es un desastre y caos, es más no sé quién gobierna ahí, pero de ahí a calificarlo como dictadura no sé. López Obrador se cuidó de no entrar en ese juego. Prefiere reservarse la posibilidad de ser un interlocutor con el régimen venezolano que está en aprietos. Una posición como esta es valiosa porque apunta a recuperar el liderazgo regional de México.

¿Ves a López Obrador combatiendo con fuera al crimen organizado y negociando con Donald Trump en cuestiones como el tráfico de armas?

López Obrador no la tiene fácil porque a la vez de que siente la necesidad de retomar la postura neutral y no alineada de México, tiene a Donald Trump intentando meterle el Caballo de Troya. No sé si las caravanas migrantes estén organizadas desde la Casa Blanca, pero no me sorprendería que así fuera. No digo que la pobre gente sepa de algo, pero quienes lo organizan… No nací ayer. Trump ha aprovechado cada cosa de esas para militarizar la frontera y reforzar su idea del muro; y está buscando que México cargue con todo. Supongo que López Obrador utilizara el buen feelling con que entra para convencerlo de que impulse proyectos en el sur. El narcotráfico sigue siendo un punto flaco porque nadie sabe cómo lidiar con él. Ante el fracaso estrategias como la militarización quizá valga la pena creer en sus proyectos. Si logra transparencia pública e impulsar el empleo para disminuir la pobreza, tal vez consiga algo más. Su firmeza para combatir la corrupción puede ser su llave mágica. Si no lo resuelve no habrá pasado con su gobierno, si lo consigue probablemente de un gran paso hacia la resolución del problema del narcotráfico. Todos los países venden y consumen drogas, la diferencia de resultados unos países y otros radica en que unos tienen instituciones honestas y otros no.

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