Leña, gasolina y chispa en México

por Jacobo Dayán mayo 18, 2020 12:28 pm

"Diversas propuestas de sociedad civil se han hecho llegar a esta y otras administraciones para atender la leña, la gasolina y la chispa. Ninguna, incluyendo esta, ha querido escuchar. Todas han continuado apilando leña y rociando gasolina", escribe Jacobo Dayán.

Por Jacobo Dayán

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial se ha ido elaborando estudios sobre las causas y secuelas de atrocidades masivas. Contra lo que se pensaba en un inicio estos procesos violentos no surgen de la nada y sus perpetradores son gente bastante común y corriente. En una sesión impartida por Mariana Salazar, profesora de la Universidad Iberoamericana, dentro del curso Derechos humanos, democracia y gobernabilidad después de la pandemia, que organizamos en la Cátedra Nelson Mandela de derechos humanos en las artes de la Coordinación de difusión cultural UNAM, presentó los factores de riesgo, aceleradores y detonantes de atrocidades masivas (genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra) según uno de los grandes estudiosos del tema, James Waller en su libro Confronting Evil: Engaging our Responsability to Prevent Genocide. Este estudio y la presentación de Salazar abordan investigaciones históricas de múltiples hechos sumamente violentos por todo el planeta. A partir de ello extrapolo a la realidad mexicana.

Waller identifica en las sociedades elementos, factores de riesgo, que se encuentran previo a la comisión de crímenes atroces como si se tratara de leña. Entre estos se encuentran problemas de gobernanza, historia de conflictos, condiciones económicas y fragmentación social. Para nadie es difícil identificar en México toda esta leña que se ha acumulado por décadas: un Estado débil que ni siquiera controla todo el territorio, violencia en el Siglo XX que quedó impune y un espiral de crímenes en los últimos casi 15 años que no ha podido ser contenido ni juzgado; un crecimiento económico mediocre por décadas y una sociedad cada vez con menos confianza en las autoridades; amplios sectores políticos, sociales y económicos en colusión o como parte de grupos criminales; así como una enorme desigualdad, entre otras. En México la leña ha estado apilándose mientras los gobiernos solo contemplan o colaboran.

Los aceleradores según Waller, la gasolina que cae sobre la leña, es un cambio de régimen, el incremento de discursos de odio, reformas legales, restricciones a la libertad de prensa, aumento del desempleo, entre otras. Sobra decir que en nuestro país el discurso de odio desde la presidencia es una constante, seguidores y opositores a la autodenominada 4T incendian las redes y otros medios con discursos polarizantes y de descalificación; por su parte distintas organizaciones internacionales han puesto la alerta sobre el déficit de libertad de prensa y de los asesinatos y ataques constantes a periodistas y medios de comunicación. Entre las reformas legales más preocupantes, de las múltiples durante este gobierno, se encuentra el desmantelamiento de las capacidades, de por si bajas, del Estado sin que se cree nada a cambio y por supuesto la participación cada vez más preocupante del ejército en casi todo y particularmente en seguridad pública. El desempleo y la crisis económica que ya asoma la cabeza tienen pronósticos de dimensiones históricas. La gasolina se ha vertido a la leña por años incluyendo a esta administración. Aprovecho que el texto se refiere a la libertad de prensa y condeno los ataques que han recibido Carmen Aristegui y su equipo en días recientes al tiempo que respaldo y reconozco su gran labor y compromiso periodístico.

Por último, el detonante o la chispa que prende la leña con gasolina son desastres naturales, ataques terroristas, asesinatos políticos, golpes de Estado, crisis ambientales, juicios legales sensibles y epidemias/pandemias. Sobra decir que la chispa ha llegado.

Si AMLO piensa que el detonante/chispa de una pandemia le viene como “anillo al dedo” a lo que él llama transformación pero que en realidad es una continuidad, debería revisar la historia, que dice tanto leer, y poner sus barbas a remojar. Lo que puede haber llegado es la chispa que prende la gasolina que está en la leña.

Diversas propuestas de sociedad civil se han hecho llegar a esta y otras administraciones para atender la leña, la gasolina y la chispa. Ninguna, incluyendo esta, ha querido escuchar. Todas han continuado apilando leña y rociando gasolina.

México no es único ni atípico. Si en la historia y en todo el mundo estos son y han sido los factores de riesgo, aceleradores y detonantes debemos pensar con seriedad y el gobierno actuar con responsabilidad. Cabe recordar que en México se han estado y se están perpetrando crímenes de lesa humanidad con absoluta impunidad por ya demasiado tiempo, ahora la chispa ha llegado.

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