‘Todos somos anormales’: Samanta Schweblin

por Redacción AN / HG agosto 19, 2018 9:36 am

La escritora argentina publica la antología de relatos ‘Pájaros en la boca y otros cuentos’.

A Samanta Schweblin (1978) le gusta cuestionar aquello que llamamos “normal”. La escritora argentina hace tiempo que se mueve a sus anchas en el territorio de lo extraño o freak. Su pasión por la literatura se debe, quizá, a los años en que dejó de hablar con sus compañeros en la escuela. “Sentía que las palabras no me representaban”, recuerda.

Hoy, nadie duda de su reconciliación con el lenguaje. La publicación Pájaros en la boca y otros cuentos (Almadía), es un ejemplo de porque ésta admiradora de Borges, Bioy Casares, Antonio di Benedetto, Sara Gallardo y Norah Lange, pero también de los estadounidenses Raymond Carver, John Cheever y Flannery O’Connor, pisa fuerte en el territorio de la literatura latinoamericana.

¿Cómo fue el reencuentro con los relatos de Pájaros en la boca y otros cuentos?

Es curioso cómo, a medida que pasan los años, hay cuentos que siguen circulando muchísimo. “Matar un perro”, lo escribí a los diecinueve años, sin embargo me lo siguen pidiendo en charlas o lecturas. No obstante, la antología incluye también, otros que pasaron desapercibidos. Ahora que los veo reunidos creo que algunos los habría escrito de manera diferente.

¿En qué sentido?

Algunos no tienen tanto control y son imprecisos en sus maneras. Para mí es importante saber en qué lugar está parado el lector a nivel argumental y emocional. Me gusta pensar que puedo controlarlo, aunque sé que no es verdad, y eso me obliga a ser muy precisa en el relato. En mis primeros cuentos eso era más intuitivo y difuminado. Me sucede lo mismo como lectora. Soy muy exigente con los escritores que leo. Cuando me enfrento a un autor nuevo, me gusta sentir que hay un control: que quien dispone de mí tiempo, que me cuenta una historia bien pensada y donde cada palabra tiene un peso específico. No sé qué tan claro tenía esto en mis primeras historias.

Lo que sí se mantiene es un cuestionamiento a lo que llamamos “normal”.

Es un tema que me interesa y que seguirá estando en todo lo que escriba. Me llama mucho la atención cómo construimos etiquetas acerca de lo que se puede o no hacer. El hecho de que una sociedad decida que algo no existe, no quiere decir que no exista; lo que para nosotros es malo, no necesariamente tiene porque serlo. Me interesa todo lo que queda fuera pero sigue estando ahí aunque decidamos no verlo. Por eso gusta el género fantástico, tiene una pulsión por descubrir cosas que van más allá del mundo de lo normal y cotidiano.

Pero esta impostura hacia lo normal tiene un alcance político, ¿no?

Me alegra que lo notes. Me gusta que mis personajes hablen del malentendido de la comunicación y de la imposibilidad de decirle a “otro”, ciertas cosas. Lo normal es un promedio, pero la realidad es que todos somos distintos y en nuestras esquinas más especiales radica nuestra anormalidad. Es decir, todos somos anormales. Cuando tratamos de esconder esas esquinas a fin de conectar con el “otro” nos hacemos daño. Voy a una fiesta y lo primero que trato de hacer es pasar desapercibida y parecer normal, a pesar de que esto borra los modos más auténticos de comunicación. Tardé mucho en descubrir que cuando mostraba mis extrañezas y miedos, era cuando generaba mis amistades más profundas, mis trabajos más intensos e ideas más valiosas.

A quien se sale de la normalidad se le llama freak…

Claro, pero las nuevas generaciones tienen una idea diferente y más sana. Para mí generación ser nerd, que es muy parecido a ser freak, equivalía a ser la oveja negra. Hoy, el nerd es alguien raro pero brillante. Creo que ahora se están repensando las formas de relacionarnos.

¿Usted era freak?

Toda la vida he sido un bicho raro. Siempre fui muy tímida, tan tímida que llegó el momento en que dejé de hablar en la escuela. Aquello supuso un problema familiar y terminé con el psicoanalista. Estaba absolutamente peleada con el lenguaje. Sentía que las palabras no me representaban como quería.

¿Ahí fue cuando empezó a escribir?

No a escribir, pero sí a leer. Tenía 11 o 12 años. El recreo y los cumpleaños eran horrorosos. Hacía hasta lo imposible por no participar en nada. Un día descubrí que mientras leía nadie me molestaba. Los libros eran como una capa que me hacía invisible.

¿Qué leía en ese momento?

Mi primer gran amor fue Ray Bradbury. A los doce años me dieron Las doradas manzanas del sol y algunos cuentos de El país de octubre. Leía mucha literatura fantástica, a Cortázar y Kafka. Era hija de una pareja de profesionistas de clase media que tenían una pequeña biblioteca.

¿Cómo recuperó las ganas de hablar?

Dejé de hablar al final de la primaria, pero cuando entré a la secundaria tenía un grupo nuevo. De seguir en silencio habría sido la diferente y precisamente lo que yo quería era pasar desapercibida, así que volví a hablar en la escuela. Hoy todavía sigo pensando en aquella época y creo que elegí la literatura por lo problemáticas que eran las palabras para mí.

¿Le incomoda que la encasillen como escritora de género fantástico?

No me incomoda para nada en tanto que me encanta el género y gran parte de mis maestros son parte de esa literatura. Por otro lado, me da curiosidad porque la mayoría de las historias de Pájaros en la boca y otros cuentos pertenecen más al mundo de lo extraño. Lo fantástico y lo extraño no son lo mismo. Lo fantástico es imposible de suceder, mientras que lo extraño es lo que normalmente no sucede, pero es posible. La confusión entre uno y otro, supongo que tiene relación con el poder y el miedo que genera lo extraño.

libros

Contenido relacionado

Te recomendamos

Lo más leído

Escribe un comentario

Nota: Los comentarios aquí publicados fueron enviados por usuarios de Aristeguinoticias.com. Invitamos a los usuarios a aprovechar este espacio de opinión con responsabilidad, sin ofensas, vulgaridad o difamación.


Si encuentras algún contenido o comentario que no cumpla con los requisitos mencionados, escríbenos a comentarios@aristeguinoticias.com

Viral