‘Militarizar al país implica suprimir derechos y libertades’: historiador Juan Ortiz Escamilla

por Redacción AN / HG diciembre 20, 2018 9:52 am

“Desde el punto de vista histórico, el uso de una Guardia Nacional quiere decir que no veremos un Estado de Derecho”, expone en entrevista el académico.

Por Héctor González

Si algo queda claro después de leer Guerra. Historia ilustrada de México (Secretaría de Cultura), es que los periodos de paz han sido una excepción en nuestro país y que la Guardia Nacional no es algo nuevo.

A lo largo del volumen coordinado por el historiador Juan Ortiz Escamilla, especialistas analizan la presencia de los conflictos armados dentro de nuestra historia. Rodrigo Martínez habla de la Conquista; el propio García Escamilla se refiere a la Independencia; Héctor Strobel del Moral estudia el movimiento de Reforma; Javier Garciadiego hace lo propio con la Revolución; Jean Meyer analiza la guerra Cristera; Gabriel Rodríguez Curi repara en la Segunda Guerra Mundial; Carlos Illades y Teresa Santiago hablan de los movimientos guerrilleros y la forma en que se vinculan con el narcotráfico; y finalmente Mauricio Tenorio concluye que los momentos de paz han sido una excepción.

A lo largo de los ensayos, los autores exponen una visión panorámica del rol de las fuerzas armada. Su análisis adquiere relevancia de cara a la política de seguridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que implica dentro de su estrategia, revivir la figura de la Guardia Nacional. En ese sentido, Juan Ortiz Escamilla es enfático y concluye: “La historia nos ha enseñado que cuando se usa esta figura, hay una sistemática violación a los derechos humanos”.

Una conclusión que me deja Guerra. Historia Ilustrada de México, es que los conflictos armados han sido una constante en la historia de nuestro país.

El libro forma parte de la colección que dirige Enrique Florescano y afortunadamente pudimos contar con la participación de gente muy calificada. Rodrigo Martínez explica que la Conquista fue la primera revolución del país, dado que fue un levantamiento de pueblos del centro de Mesoamérica en contra de la dominación mexica. A partir de su tesis descubrimos que la participación española es secundaria. Siempre se piensa que la Conquista termina en 1521, pero la realidad es que se prolongó hasta el siglo XIX y se extendió al norte y al sur. En el libro analizamos la lucha de independencia como una guerra civil porque es una rebelión contra las políticas del gobierno español que nace del descontento social por la descapitalización de la economía novohispana.

Hagamos una pausa aquí porque en el recorrido del libro sigue el conflicto con Estados Unidos, momento en el que se habla de Guardia Nacional.

Así es. Luis Fernando Granados desmitifica la pérdida del territorio y la supuesta desventaja de los mexicanos. Los gringos no la tuvieron tan fácil gracias a la participación social. Aquí es cuando por primera vez, se habla de la Guardia Nacional. Ante la incapacidad del Ejército mexicano, los ciudadanos armados se organizaron. Crearon guardias y batallones para combatirlos, de estas guardias nació el ejército republicano que confrontó a los franceses y del cual salieron Porfirio Díaz, González Ortega y Zaragoza. Con la revolución este ejército desapareció, pero emergieron otros diferentes, aunque con las mismas características.

Otro texto oportuno es el de Gabriel Rodríguez Curi, quien trabaja la participación de México durante la Segunda Guerra Mundial.

Es un periodo es más importante de lo que imaginamos y tiene mucho que ver con el presente. Una vez declarada la guerra a las fuerzas del Eje, Ávila Camacho dividió al ejército en una Guardia Regional para el control del territorio y organizó divisiones militares, es decir militarizó todo el país. Se suponía que el Ejército encargado de la defensa de la soberanía nacional estaría formado por los conscriptos, es cuando se establece el servicio militar. Aquella era una situación muy parecida a la que vivimos hoy. Había mucho descontento social por el fraude electoral de 1940 contra Almazán, existía el movimiento sinarquista y el PAN estaba en su apogeo. A través de la militarización del país se retomó el control absoluto y gracias a esto Miguel Alemán pudo gobernar.

¿En su origen qué características tenía la Guardia Nacional?

La figura de la Guardia Nacional está en la constitución desde 1857 y siempre ha dependido del presidente de la república.

¿Si es algo que ya se ha usado por qué nos preocupa ahora el uso de una Guardia Nacional?

La Guardia Nacional siempre ha sido un contrapeso del Ejército, como lo fueron hasta hace poco las Guardias Presidenciales. Es un organismo militar que está afuera de la normatividad. No sabemos ni cuánto gasta, es algo secreto incluso dentro de la estructura militar. Ahora que estuve trabajando en los archivos, integrantes de la Secretaría de la Defensa me comentaban que para un general era repugnante ser parte de las Guardias Presidenciales porque les parecía denigrante estudiar y prepararse para terminar abriéndole la puerta a la Primera Dama. Al principio, no les pareció mal que los incorporaran al Ejército, el problema es que ya los volvieron a dividir.

¿En qué varían las condiciones del actual gobierno con los anteriores que han usado Guardia Nacional?

Por el contexto nacional e internacional, Ávila Camacho gobernó con facultades extraordinarias. No sé si López Obrador hará lo mismo, porque lo que están haciendo es militarizar el país y eso significa suprimir derechos y libertades de los ciudadanos. Estoy de acuerdo en que vivimos una situación de emergencia nacional, pero lo que nos ha enseñado la historia es que en estas coyunturas hay una sistemática violación de los derechos humanos. Actualmente desconocemos cuál es la normatividad de la Guardia Nacional, sólo sabemos que la mitad del Ejército se usará para controlar el territorio, pero no olvidemos que el control del territorio es el control de la sociedad. En este contexto seguramente, el presidente gobernará con facultades extraordinarias.

¿Históricamente cuáles son las primeras libertades en suprimirse?

La primera, la libertad de movimiento. Los militares están acostumbrados a matar y controlar, si les das la facultad lo hacen. Quieren imponer una policía militar no civil, por lo tanto urge saber cuáles serán los límites de esta fuerza armada. Los episodios donde se militariza la sociedad no terminan bien. En 1943, el general Mújica le escribió una carta a Ávila Camacho advirtiéndole que no podían hacer un ejército tan grande porque iban a acabar matándose unos a otros. Esta preocupación es tanto civil como militar. A partir de los setenta, el Ejército se ha utilizado para reprimir movimientos sociales y esto ha sido responsabilidad del presidente porque él es el jefe supremo de las fuerzas armadas. Desde el punto de vista histórico, el uso de una Guardia Nacional quiere decir que no veremos un Estado de Derecho, es decir el Estado no controla el territorio porque hay un vacío de poder.

¿A mayor exposición del Ejército más riesgo?

Así es. Al Ejército no le gusta la sobre exposición. En general se siente incomprendido, piensan que los civiles somos desconsiderados porque no tomamos en cuenta las veces que apoyan a la sociedad civil en casos de emergencias naturales. Les parece injusta la cantidad de soldados que han muerto por ejemplo en Tamaulipas.

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