‘La gente no lee por una cuestión de hábitos; no por el precio del libro’: CANIEM

por Redacción AN / HG enero 29, 2019 9:17 am

Su titular, Carlos Anaya-Rosique analiza lo que se dijo durante la presentación de la Estrategia Nacional de Lectura.

Por Héctor González

Mocorito, Sinaloa fue el lugar desde donde se presentó la Estrategia Nacional de Lectura. En la llamada Atenas, local, Paco Ignacio Taibo II, encargado de despacho de la dirección del Fondo de Cultura Económica acompañó al presidente Andrés Manuel López Obrador en el acto que trazó la ruta que seguirá el gobierno federal en materia de promoción de la lectura.

El proyecto se regirá por tres ejes: reforzar la lectura en niños y adolescentes; brindar mejor y mayor acceso a los libros; y lanzar una campaña de promoción en medios comunicación. Taibo, además, prometió lanzar colecciones a precios accesibles y regalar títulos a fin de acercar la lectura a quienes no tienen recursos para adquirir títulos. Añadió que trabajará con un esquema de coediciones con sellos privados y advirtió que “forzará” a las editoriales a bajar sus precios.

Carlos Anaya-Rosique, titular de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana celebra en entrevista, que un evento con estas características se realice al inicio del sexenio y apunta que si bien la expresión –“forzar”, usada por Taibo II, no fue la más adecuada, confía en que el sector privado y el público colaborarán en buenos términos.

¿Qué impresión le produce el anuncio de la Estrategia Nacional de Lectura?

Me parece sano que al principio de una administración se hable de estos temas. Sin duda es relevante que el propio presidente reconozca la lectura como una de las grandes necesidades y que tome en cuenta las acciones de la sociedad civil y del mundo vinculado al libro para consolidar una sociedad lectora y capaz de reflexionar y transformar su entorno. Los tres ejes sobre los que se habló: el formativo, el sociocultural y el comunicativo, me parecen adecuados. Implican ordenar lo que de cualquier manera se ha venido haciendo, pero ahora desde un solo lugar. La gran aportación de la Estrategia radica en concentrar las rutas para trabajar con los distintos actores. Me parece interesante y estoy seguro que la sociedad y la industria cultural participarán con sus puntos de vista en la formación de lectores.

¿Se puede “forzar” a la industria editorial a bajar los precios?

Esa es una palabra que genera mucha confusión. Paco Ignacio Taibo II, a través del Fondo de Cultura Económica ha hablado con diversas editoriales para encontrar mecanismos de reducción de gastos. No hay manera de forzar a que se bajen los precios. El uso de la palabra no fue el más afortunado, porque además en la práctica Taibo negocia proyectos de coedición que reduzcan costos. En paralelo a esto hay muchas cosas por hacer. Sin embargo, los precios son apenas un argumento entre las razones de por qué la gente no lee. La realidad es que la gente no lee porque no hemos construido los hábitos de lectura desde el nivel escolar. Y a esto se suma el acceso al libro. En este país tenemos seiscientas librerías y mil doscientos puntos de venta o dos mil setecientos, contando puestos de periódicos. Es decir, sólo en el seis por ciento de los municipios hay librerías. Un joven gasta más en un videojuego en parte porque hay muchas tiendas, y eso que no son artículos baratos. El costo no es un tema, en cambio debemos impulsar el acceso por medio de la construcción de librerías o de la dotación de acervos amplios y relevantes a las siete mil cuatrocientas bibliotecas que existen en el país. Me da gusto que se hable de la construcción de 130 librerías más, pero entre todos en seis años deberíamos tener 2 mil 420 en todo el país, una por municipio al menos.

¿No le preocupa el uso de la palabra forzar?

Creo que fue una palabra fuera de lugar. Taibo no quiso decir eso y lo sé porque en lo práctico negocia con las editoriales. Su verdadera intención es la de sumar esfuerzos para generar una sociedad lectora.

¿En este esquema de coediciones qué tipo de colaboración le gustaría ver entre el Fondo de Cultura Económica y las editoriales?

Siempre me ha parecido que la mejor manera de trabajar entre el gobierno y la iniciativa privada es a través de coediciones. Me parece muy adecuado porque nosotros tenemos muy claro cuál es el mercado y cómo podemos trabajarlo. Antes había una política de coediciones a través de convocatorias, pero era un sistema restrictivo. Paco Taibo plantea un esquema donde si una editorial tiene un libro que considera interesante para el Fondo de Cultura Económica, se lo puede presentar para que lo evalúe; otra posibilidad es que el propio FCE se acerque a la editorial para proponerle una coedición. Ambas líneas me parecen adecuadas y creo que construirán una estructura que tal vez en el futuro genere un nuevo sello. La colaboración entre el gobierno y la sociedad está dada en este tipo de cosas. Acaso añadiría, si vamos a editar cinco mil o diez mil ejemplares, veamos que lleguen a los lectores y para eso necesitamos librerías. Obsequiando libros no se construyen lectores, necesitamos construir espacios donde los lectores encuentren los materiales.

Para usted el camino no es regalar lectores como propone Taibo II…

Para mí no es la estrategia, porque a la hora de regalarlos tendríamos que explicar que a alguien le costaron los libros. Cuando regalas un libro le quitas el valor. La lectura es el gran valor y la actividad que todos destacamos, sin embargo, al libro lo tenemos en el lugar más bajo y donde parece que solamente es un asunto de comercio, cuando la realidad es que es un asunto de desarrollo. En dado caso, el obsequio debe ir acompañado de una estrategia que diga que los libros que da el Estado mexicano son resultado de los impuestos y que gracias a los impuestos se puede hacer esto como un beneficio social, en el entendido de que se puede hacer en casos específicos, me refiero concretamente a los libros de texto, pero no todos los libros deben ser regalados.

En la presentación de la Estrategia no se habló del Precio único…

Son cosas diferentes. Se habló de una Estrategia Nacional de Lectura no de un Programa Nacional del Libro. En ese sentido la Ley del Libro o el Instituto son otras aguas, otros afluentes del mismo río. Hasta ahora se habló de los ejes de las estrategias, falta desarrollar los “cómos” de los puntos. ¿Qué hacer en el eje formativo? ¿Cómo vamos a hacer para que a nivel escolar se interesen en la lectura? ¿Qué vamos a hacer en el campo comunicativo para desarrollar le lectura?

¿En esta dinámica qué acciones está viendo a partir de la Secretaría de Educación Pública?

Indudablemente me gustarían estrategias de lectura en las aulas y que lleguen a los estudiantes. Puede haber bibliotecas escolares o de aula, pero también se necesitan bibliotecas bien consolidadas y no solo en términos formativos sino también para la diversión. Estoy de acuerdo con Taibo cuando dice que la lectura es, además, diversión y reflexión. Las formas son el siguiente nivel. Una de las cosas que nos debe preocupar es que de todos los libros que se venden en el país, el sesenta por ciento es de educación básica, esto quiere decir que somos un país que no ha logrado trascender el alfabetismo. Ahora requerimos y esa es una de las cosas que la Estrategia Nacional de Lectura debe revisar, que la ecuación sea al revés: el sesenta por ciento del consumo de libros por iniciativa propia. Creo que Taibo va hacia eso y me parece importante. Necesitamos trabajar para desarrollar una sociedad lectora.

¿La CANIEM ha hablado con los legisladores o la Secretaría de Cultura para trabajar en temas como la Ley del Libro?

Hace unos días nos reunimos con la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, nos convocó el diputado Sergio Mayer para revisar el tema de la Ley del Libro. Ahí comenté que la ley tiene otros elementos aparte del Precio Único. Necesitamos encontrar los mecanismos para que pueda cumplirse, pero además revisar la promoción de la lectura, las bibliotecas de aula y el desarrollo de las librerías.

¿Y esto no va ligado a la Estrategia Nacional de Lectura?

Claro, indudablemente se tiene que sumar. El acceso al libro pasa por este tipo de cosas. Las ideas están, lo que nos falta son los “cómos” y “para qué”. Estoy seguro que lo van a entregar, veo a un equipo capaz. Puede ser que a algunos no les gusten las expresiones, pero sin duda tienen claro el rumbo.

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