‘Un libro para niños necesita aceptar muchos niveles de lectura’: Luigi Amara

por Redacción AN / HG abril 30, 2019 12:05 am

El escritor junto con Trino publica el libro ‘El paraíso de las ratas’.

Por Héctor González

Cuando Luigi Amara comenzó a escribir su relato El paraíso de las ratas (Sexto Piso), se propuso acercar a los niños a temas escabrosos de nuestra realidad como la corrupción y las desapariciones forzadas. Al hacerlo descubrió que la fábula era probablemente el género idóneo. “Por medio de las ratas quise hacer una especie de reflejo invertido de lo que suele pasar en nuestra realidad. La cloaca es lo que vemos todo el tiempo en el mundo en que vivimos”.

Aprovechó la carga simbólica del roedor para beneficiarse de su significado dentro del imaginario y el resto consistió en adaptar su escritura al lenguaje indicado. “Cuando me dirijo a niños y chavos sí hay un cambio en el uso del lenguaje e incluso de la imaginación. En mis tres libros infantiles y juveniles he tenido como parámetro a mi hijo. Me parece necesario cambiar la lógica del adulto a fin de conectar con el niño que fuiste. Regresar al tipo de cosas que te llamaban la atención así sean escabrosas u oscuras, para hacerlas atractivas”.

Amara sostiene que a los niños hay que darles herramientas, acaso matizadas para que puedan lidiar con la realidad a la que se van a enfrentar tarde o temprano.

Explica que los menores ya están expuestos a problemas sociales como a corrupción, la impunidad o las desapariciones. “Junto con Trino, me ocupé de mostrar que la corrupción no solo atañe a las altas esferas del poder; está dispersa en todo el sistema”.

Sin pretender dar lecciones de moral, evade la moraleja y el mensaje simple. “Los dibujos de Trino son importantes porque restan seriedad.  Los niños más chicos seguramente se quedarán con la anécdota, mientras que otros comenzarán a relacionar el relato con su sociedad”.

Considera que un libro infantil debe aceptar muchos niveles de lectura, incluyendo la adulta. “Los padres y profesores también necesitan disfrutar la lectura, así será más sencillo que acompañen al chico. En nuestro caso, no queríamos ser demasiado crueles, ni desatar pesadillas, pero tampoco banalizar la problemática. Aun así, quisimos mantener la ironía y el absurdo”.

Trino por su parte, está convencido de que los jóvenes están más politizados que nunca. “Por eso quisimos poner el dedo en la llaga. La corrupción no se acaba por decreto. Quizá, generaciones más adelante, cuando el país esté más tranquilo, el libro será una referencia de cómo vivíamos en una cloaca”.

Para el monero, hoy día la corrupción y la polarización son dos de los principales problemas que enfrenta México. “Todo mundo se está peleando en las redes sociales por ideas, políticos o personajes. Somos un país que no ha sabido encontrar hermandad en los cambios”.

Inspirado en los trazos de la novela gráfica Maus, de Art Spiegelman, el monero cambió su trazo típico porque no lo consideraba apropiado para el tipo de historia. Asume que para muchos niños o jóvenes este será el primer contacto con su trabajo y adelanta que junto con Jis está pensando revivir a El Santos. “Lo políticamente correcto está acabando con el humor. Tenemos que rescatar la incorrección política y la novela gráfica nos puede ayudar a hacerlo. Antes uno le tenía miedo a la censura del editor, ahora predomina la autocensura o el miedo a las redes sociales. Otra vez tenemos una sociedad temerosa del humor”.

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